Autopublicados, Terror

Quince formas de enfrentarse a los verdaderos monstruos

¡Hola! Hoy os traigo la reseña de una segunda parte muy esperada para mí: El abrazo urgente y otros relatos de terror para reflexionar, de Pablo Pallarés Safont, autopublicado en junio de 2025. Antes de empezar, quiero agradecerle de corazón que haya vuelto a confiar en mí para enviarme este nuevo volumen, igual que hizo con El payaso triste y otros relatos de terror para reflexionar. Que un autor comparta su obra contigo es un acto de generosidad y valentía, y cuando además el resultado vuelve a estar a la altura, o incluso superar las expectativas, solo puedo sentir gratitud y admiración.

Si el primer libro me sorprendió, este segundo confirma algo que ya intuía: Pablo Pallarés es, sin duda, mi escritor autopublicado favorito. En el vasto, y a veces caótico, mundo de las redes sociales, donde es fácil perderse entre promociones y novedades constantes, toparme con su voz ha sido una auténtica suerte.

El abrazo urgente y otros relatos de terror para reflexionar reúne 15 relatos acompañados de ilustraciones de nueve artistas diferentes, un detalle que me ha encantado. La dimensión visual no actúa como mero adorno, sino como un eco estético de los textos. Cada ilustración amplifica la atmósfera del relato que acompaña, aportando una capa adicional de interpretación. El conjunto se siente cuidado, pensado como una experiencia completa donde palabra e imagen dialogan con coherencia.

En cuanto al contenido, Pallarés vuelve a apostar por ese terror que no necesita criaturas sobrenaturales para inquietar. Aquí los verdaderos monstruos no se esconden debajo de la cama, como indica el propio autor. Se manifiestan en el bullying que deja cicatrices invisibles, en la soledad que se instala incluso cuando estamos rodeados de gente, en la ansiedad que aprieta el pecho sin previo aviso, en la depresión que lo apaga todo, en el miedo a no encontrar el amor o a perderlo, en esa sensación de que la suerte siempre pasa de largo cuando más la necesitas. Como bien señala el propio autor, los adultos no tememos a un ser oscuro en la habitación; tememos derrumbarnos por dentro.

Esa es la gran fuerza del libro: su capacidad para convertir conflictos emocionales reales en materia narrativa inquietante. Pallarés entiende que el terror más eficaz es aquel que nace del reconocimiento. No nos asusta lo imposible, sino lo plausible. Cada relato parte de situaciones cotidianas, incluso aparentemente inofensivas, y las lleva a un punto de tensión donde el lector se ve obligado a enfrentarse a sus propios fantasmas. No hay efectismo ni golpes bajos. Hay observación, sensibilidad y una notable inteligencia emocional.

Uno de los aspectos que más valoro en este volumen es la variedad temática y tonal. Aunque el eje común sigue siendo el terror psicológico y la reflexión sobre las grietas del mundo adulto, cada relato posee identidad propia. Algunos textos son más crudos, otros más simbólicos; algunos se apoyan en una atmósfera opresiva que se va cerrando poco a poco, mientras que otros juegan con giros inesperados que reconfiguran todo lo leído. Esta diversidad evita cualquier sensación de repetición y mantiene la atención constante.

La lectura, además, es muy ligera y cómoda. Quiero detenerme en esto porque a veces se confunde ligereza con superficialidad, y no es el caso. Pallarés escribe con una prosa clara, directa y fluida, lo que permite que los relatos se devoren casi sin darte cuenta. Sin embargo, esa accesibilidad no implica falta de profundidad. Al contrario, precisamente porque el lenguaje no es artificioso, el impacto emocional llega con más fuerza. No hay barreras estilísticas entre el texto y el lector. El mensaje entra limpio y, cuando te quieres dar cuenta, ya te ha removido por dentro.

Personalmente, me he sentido identificada con varios relatos. Aunque debo decir que esa identificación no siempre es cómoda. Hay escenas, pensamientos y decisiones de los personajes que reflejan miedos que muchos preferimos no verbalizar. Esa es, para mí, la prueba de que el libro funciona, no solo entretiene, sino que interpela. Te obliga a mirarte en ese espejo narrativo que el autor coloca con precisión frente al lector.

Otro mérito indiscutible es la construcción de personajes. Sin necesidad de largas descripciones físicas ni biografías exhaustivas, Pallarés logra que los protagonistas resulten reconocibles. Son personas corrientes enfrentadas a circunstancias que los superan o los desnudan emocionalmente. Esa falta de detalle físico, lejos de empobrecerlos, facilita que el lector proyecte en ellos sus propias experiencias. El resultado es una implicación emocional intensa.

También se percibe una evolución en la madurez narrativa respecto al primer volumen. Sin perder la esencia que lo caracteriza, este libro transmite una seguridad mayor en el manejo del ritmo y del silencio, frases más cortas, más directas. Hay relatos donde lo no dicho pesa tanto como lo explícito, donde una frase aparentemente sencilla encierra una carga simbólica notable. Esa contención demuestra esa confianza en el lector que es muy normal que escasee, sobre todo en autopublicados.

El conjunto de los 15 relatos funciona como un mosaico de las inquietudes contemporáneas. Ansiedad, autoexigencia, necesidad de pertenencia, miedo al fracaso, heridas emocionales no resueltas. Pallarés no juzga a sus personajes; los expone con honestidad. No quiero entrar en spoilers, así que no comentaré cuáles han sido mis favoritos, pero os digo que me sería muy difícil hacer un top 5 porque no puedo poner a uno por encima de otro.

Recomiendo este libro sin reservas. A lectores habituales de terror psicológico, sí, pero también a quienes creen que el terror no es su género. Porque aquí el miedo no es un fin en sí mismo, sino un medio para reflexionar sobre nuestra vulnerabilidad. Es una lectura que se adapta tanto a quienes buscan relatos breves para leer en momentos sueltos como a quienes desean una experiencia emocional más profunda.

En un panorama donde la autopublicación a veces se asocia injustamente con falta de calidad, obras como esta demuestran lo contrario. Hay talento, hay trabajo y hay una voz propia que merece ser leída. Pablo Pallarés no solo consolida con este segundo volumen el universo que inició con El payaso triste, sino que reafirma su lugar como una de esas voces que merece seguimiento.

Gracias, Pablo, por volver a compartir tu obra conmigo. Gracias por escribir historias que incomodan, que abrazan y que obligan a pensar. Gracias por recordarnos que el verdadero terror no siempre grita; a veces susurra desde dentro.

Hasta aquí la reseña de hoy. Espero que os anime a darle una oportunidad a El abrazo urgente y otros relatos de terror para reflexionar. Podéis comprarlo AQUÍ

Yo me despido por ahora. ¡Nos leemos pronto!