Autopublicados, Fantasía / Ciencia Ficción

Protegernos dejando de vivir

¡Hola! Hoy vengo con una distopía de estas que consiguen sorprenderte cuando crees que ya empiezas a entender por dónde van los tiros.

Astros, de Antonio G. Cidoncha, ha sido para mí una historia que comienza despertando mi curiosidad y que, a medida que avanzan sus páginas y se van desvelando sus secretos, me ha dejado con la boca abierta en más de una ocasión.

En un Madrid distópico que me resulta inquietantemente familiar, conocemos a Luis, un hombre que vive protegido del exterior por un traje hermético y que ha convertido el aislamiento y las rutinas en su particular forma de enfrentarse al mundo. Hasta que aparece María y algo empieza a cambiar. No quiero contar mucho más, porque creo que una de las mejores formas de disfrutar de esta novela es dejarse llevar por sus giros argumentales y descubrir poco a poco qué se esconde detrás de lo que vemos a primera vista.

Uno de los aspectos que más me ha gustado es, precisamente, la distopía que plantea el autor. No necesita construir un futuro lleno de tecnologías imposibles ni una sociedad radicalmente diferente a la nuestra para resultar creíble. Al contrario, su propuesta funciona porque podemos reconocer nuestro propio mundo en ella; especialmente en los tiempos que vivimos. No me ha resultado difícil imaginar que algunas de las ideas que plantea pudieran hacerse realidad. Esa cercanía hace que la historia tenga una dimensión inquietante que va más allá de la ficción.

Pero si hay algo que destacaría de Astros es su manera de abordar la salud mental. La novela habla de miedo, culpa, aislamiento y de esa necesidad de olvidar ciertas cosas para poder seguir adelante. Lo hace sin recurrir al morbo ni a exageraciones innecesarias, centrándose en los conflictos internos y en los mecanismos que desarrollamos para protegernos, incluso cuando esas mismas defensas terminan convirtiéndose en una cárcel.

Me ha gustado que la historia no presente el cambio como algo sencillo ni como una transformación que sucede de un día para otro. Luis tiene sus contradicciones, sus resistencias y sus propias maneras de intentar mantener el control. Creo que buena parte de su interés reside en recordarnos que, a veces, no basta con querer cambiar, porque también hay que enfrentarse a aquello de lo que llevamos tiempo huyendo. Es un tema con el que muchos lectores podemos sentirnos identificados, aunque nuestras circunstancias sean muy diferentes a las del protagonista.

En cuanto a la lectura, me ha parecido una novela ligera, entretenida y muy fácil de seguir. La prosa es sencilla y la línea narrativa, clara, algo que considero una virtud cuando permite que la atención se centre en la historia y en sus personajes. Para mí, ha sido una de esas lecturas que te ayudan a desconectar después de un día complicado. Es como escuchar a un amigo contarte la mala racha que está atravesando. Te sumerges tanto en sus problemas, en sus decisiones y en sus contradicciones que, casi sin darte cuenta, consigues dejar los tuyos a un lado durante un rato. Aunque pueda parecer una forma un tanto egoísta de describirlo, creo que en eso consiste parte de la magia de leer.

Ahora bien, aunque he disfrutado mucho de la novela, hay algunos aspectos que me habría gustado encontrar más desarrollados. En determinados momentos he echado en falta algo más de profundidad en la descripción de ciertas acciones y, sobre todo, en las contradicciones de Luis. Me habría gustado detenerme un poco más en algunas de sus reacciones para comprender mejor qué sucede en su interior y cómo encajan sus decisiones con aquello que está viviendo.

También me habría encantado conocer más a María. Entiendo que la historia está más centrada en Luis y en su proceso, pero he sentido que algunas de sus conversaciones se quedaban algo superficiales, especialmente cuando la narración nos transmite la intensidad del vínculo que existe entre ambos. En ocasiones, me habría gustado que esa intensidad se desarrollara más en los diálogos y en los pequeños gestos, para poder sentirla con la misma fuerza que parece tener para los protagonistas. No considero que esto invalide la relación ni lo que aporta a la trama, pero sí es uno de los puntos en los que, personalmente, me habría gustado encontrar un poco más.

Aun así, Astros me ha parecido una lectura muy recomendable, especialmente para quienes disfrutan de la ciencia ficción que utiliza sus escenarios para hablar de cuestiones profundamente humanas. Es una novela sobre el miedo, la necesidad de protegernos y la posibilidad de empezar a vivir de otra manera.

Quiero agradecer a Antonio G. Cidoncha la oportunidad de leer Astros y la colaboración para descubrir esta historia. Me quedo con una lectura que me ha sorprendido, me ha entretenido y me ha hecho pensar en esas barreras que, en ocasiones, levantamos sin darnos cuenta.

Por supuesto, espero que volvamos a tener noticias de Luis, de María y de ese Madrid distópico que, después de cerrar el libro, resulta un poquito más cercano de lo que me gustaría.

Porque quizá la pregunta no sea solamente de qué nos protegemos, sino también cuánto estamos dispuestos a perdernos por seguir haciéndolo.

Hasta aquí la reseña. Si quieres leer esta novela, puedes comprar un ejemplar aquí.

Yo me despido por ahora. ¡Nos leemos pronto!