Autorretrato en versos
Autopublicados, Poesía

Un cuerpo, una herida, una voz

¡Hola! Hoy vengo como el tiempo, bien alborotada y con una reseña nada ligera. Leer Autorretrato en versos, de Chris Monroy Abal, publicado por Diversidad Literaria, ha sido para mí una experiencia de lectura intensa, de esas que no terminan cuando se cierra el libro, porque algunas de sus imágenes, preguntas y heridas permanecen dando vueltas mucho después.

Quiero empezar agradeciendo al autor la oportunidad de acercarme a su obra, porque creo que hay una valentía especial en compartir desde la poesía aquello que nos ha atravesado y que, en ocasiones, resulta difícil incluso nombrar.

Este poemario se mueve entre la memoria, la poesía y el ensayo para construir algo que percibo como un autorretrato fragmentado. Chris Monroy Abal escribe desde el cuerpo, desde la identidad, desde el deseo, pero también desde la pérdida y la herida. No pretende ofrecer una imagen amable o complaciente de sí mismo, ni convertir su experiencia en un relato perfectamente ordenado. Al contrario, encuentro en sus páginas una voluntad clara de mostrar las contradicciones, las fracturas y los espacios incómodos que forman parte de cualquier proceso de reconstrucción personal.

Uno de los aspectos que más me ha interesado es precisamente esa manera de abordar la identidad trans sin caer, a mi juicio, ni en la idealización ni en el victimismo. El autor habla de su propia experiencia y, al hacerlo, permite que el lector se acerque a realidades que con demasiada frecuencia se observan desde fuera, a través de prejuicios o simplificaciones. Aquí la identidad no aparece como una etiqueta estática, sino como un territorio que se cuestiona, se reivindica, se descubre y, sobre todo, se construye.

La infancia, el cuerpo, la mirada de los demás, el deseo, la violencia, la ternura y el duelo conviven en un conjunto de poemas que, en ocasiones, me han resultado incómodos precisamente porque no buscan suavizar aquello que duele. Hay una crudeza evidente, pero también una sensibilidad que impide que el libro se convierta únicamente en un catálogo de heridas. Entre ambas dimensiones aparece la voluntad de seguir existiendo y de encontrar una voz propia.

El duelo atraviesa buena parte de la obra y añade otra capa de profundidad a este autorretrato. Sin embargo, no considero que Autorretrato en versos sea únicamente un libro sobre la pérdida. Para mí es, sobre todo, un libro sobre la reconstrucción. Sobre intentar recomponer las distintas partes de uno mismo cuando la vida, el pasado o incluso el propio cuerpo parecen haberse convertido en territorios difíciles de habitar.

También me ha parecido especialmente interesante el lenguaje que utiliza el autor. Hay palabras y conceptos que pueden obligarnos a detenernos, a buscar, a pensar. Esa exigencia me parece un acierto, porque la poesía de Monroy Abal no pretende únicamente emocionar: también quiere provocar reflexión. Creo que ahí reside una de las mayores fortalezas del poemario. Esto y algunas ilustraciones que tiene en las distintas partes, creo que solo con verlas antes de comenzar la lectura ya sabes el sentimiento que te va a aflorar.

No diría que es una lectura cómoda, pero tampoco creo que deba serlo. Es una obra visceral, íntima y honesta, que invita a mirar de frente cuestiones como la identidad, el dolor, el deseo y la necesidad de reconstruirse. Cada lector encontrará seguramente sus propios ecos en ella, incluso desde experiencias muy diferentes a las del autor.

Por todo ello, recomiendo Autorretrato en versos a quienes busquen una poesía que no tenga miedo de exponerse, que cuestione y que deje espacio para la reflexión. Personalmente, me llevo de esta lectura la sensación de haber recorrido una parte de una vida contada sin demasiados filtros y con una enorme necesidad de ser nombrada. Creo que esa es precisamente una de las razones por las que merece ser leída.

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Yo me despido por ahora. ¡Nos leemos pronto!